El transporte por carretera y el desarrollo sostenible: ¿cómo reducir la huella de carbono de TRM?

Las noticias fueron sacudidas ante la retirada de Donald Trump de los acuerdos de París, lo que causó la movilización de la comunidad internacional. En oposición, el presidente Macron pidió la reunión de científicos, ingenieros y ciudadanos comprometidos con la protección de nuestro planeta («Hagamos que nuestro planeta sea grande otra vez»). A nuestro nivel, la multiplicación y la magnitud de los episodios de contaminación que han afectado a Francia este año (París, Lyon, Grenoble, Rennes, Villeurbanne, etc.) y que también han afectado al transporte, deberían hacernos reflexionar sobre el impacto ambiental de nuestras actividades.

¿Y el sector de transporte?

En Europa, el transporte es el único sector donde las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) han aumentado desde 1990 en casi un 22% en total. El tráfico por carretera es responsable del 94% de las emisiones de CO2.
Solo los vehículos motorizados emiten alrededor de 125 millones de toneladas de CO2 en la atmósfera: un balance para nada alentador. Sin embargo, el sector del transporte por carretera de mercancías ha progresado tras la adopción en 1990 de una serie de medidas en la lucha contra los gases contaminantes y los gases de efecto invernadero.

Un progreso y una voluntad de participar por parte de los interesados.

En la actualidad, solo los vehículos pesados ​​representan alrededor del 6% de las emisiones francesas de CO2 y las partes interesadas en el transporte han mostrado su voluntad de limitar el impacto de sus actividades en el clima. Entre estas iniciativas, recordaremos la carta «Target CO2», que marca el compromiso voluntario de más de 1.000 empresas para mejorar su desempeño ambiental, un enfoque que ya ha evitado la emisión de casi 1 millón de toneladas de dióxido de carbono CO2 en Francia desde 2008.
 

La tecnología y el desarrollo sostenible a la par: ¿es la solución para un mejor equilibrio energético?

No es difícil determinar qué acciones serían necesarias para mejorar nuestro desempeño: la modernización de las flotas, la reducción del consumo de combustible, la capacitación para una conducción económica, la optimización de la gestión de las flotas, etc.
Algunas empresas ya han tenido éxito en monopolizar nuevas tecnologías como respuesta a los problemas externos causados ​​por el transporte. AlertGasoilleader es un ejemplo. Equipando a 350 compañías, la start-up de Marsella se ha convertido en líder mundial en optimización de combustible. Destaca el potencial de Big Data en beneficios económicos y ambientales.
Además, los fabricantes de automóviles (DAF, Daimler Trucks, Iveco, Man, Scania y Volvo) también parecen estar prestando más atención al tema de e-trucks más limpios e inteligentes como alternativa a nuestros camiones contaminantes.

La necesidad de inversión estatal

Los requisitos a nivel europeo son cada vez más acuciantes y las obligaciones de los transportistas se han endurecido a lo largo de los años a favor de un «mejor medioambiente». Sin embargo, tienden a caer de manera punitiva en las pymes que ya se han visto afectadas por la crisis: el fracaso del impuesto Eco es una evidencia clara. Sobre la base de esta observación, es cierto que la evolución de la actividad no se logrará sin un impulso enérgico y voluntario del Estado que debe alentar esta transición.
Esta intervención también es muy recomendada por FNTR, por TFL y UNOSTRA en su «Cap 2020», el plan de modernización y competitividad para el transporte de mercancías por carretera. Presumiblemente, será crucial en el futuro para la supervivencia de las PYMES en este sector y para el logro de los objetivos ambientales y de rendimiento.

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